EL ARTE DE POSPONER

Todos en algún momento de la vida hemos pospuesto alguna acción que nos da pereza. Un día que teníamos dedicado a hacer una cosa determinada, de repente, se ha convertido en un día lleno de acciones a realizar, y justo lo que teníamos que resolver no hemos tenido tiempo de hacerlo.

Hay personas que se dedican a posponer. Son artistas de la procrastinación y no hay manera de que atiendan a determinadas actividades importantes y sólo hacen las que son irrelevantes y agradables.

En terapia nos encontramos muchas veces. Personas que vienen y piden ser ayudadas para atender un tema concreto, pero nunca hay manera de abordarlo porque nunca es el momento adecuado, o se olvidan de lo que precisamente hace referencia a …

O personas que piden información, y al mismo tiempo dicen “no estoy bien pero quizás ahora no es el momento. Ya empezaré terapia cuando esté preparada porque ahora no estoy bien, y no es el momento. “. Precisamente está bien empezar terapia cuando no se está bien. Han llamado para pedir información, pero no son capaces de pasar a la acción

La procrastinación crea ansiedad porque hay temas que nunca se consiguen cerrar, y para que se mezclan la voluntad y necesidad de hacerlo con la imposibilidad y la pereza de hacerlo.

¿Por qué posponemos?

Normalmente posponemos por que el hecho de hacer la tarea, o la acción, lo asociamos a algo incómodo, o que exige un cambio, o es dolorosa, o requiere tiempo, … En definitiva, podemos decir que nos es incómodo de hacer porque pensamos que es aburrida, estresante o que tiene para nosotros algún grado de peligrosidad emocional -normalmente peligrosidad ficticia-, y todo ello nos invita a eludir la responsabilidad de hacerlo.

Normalmente detrás del no hacer hay un miedo a afrontar alguna debilidad, miedo a tener que cambiar algo.

Las perezas persistentes para afrontar algo, es importante atenderlas, nos están informando que aquí hay un tema a resolver. Hay que coger el toro por los cuernos.

La gente normalmente dice: “es no se cómo hacerlo”, “no se cuándo ponerme”. Yo siempre digo: hazlo, hazlo ahora, y no le des más vueltas. ¡¡¡¡Comienza esto!!!!

 

Puedes cambiar tu comportamiento en el momento que tú lo decidas. Las cosas se hacen y ya está.

Por lo tanto:

  • Hazlo y no pienses
  • No temas para hacerlo perfecto. Lo perfeccionarás haciéndolo.
  • Piensa en el bienestar y el orgullo de haberlo hecho.
  • Recurrir a alguien de confianza que te ayude a ver qué hay detrás de esta imposibilidad.

Elisenda Vila
Psicoterapeuta

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